sábado, septiembre 23, 2006

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El tiempo pasa. Y a lo largo de mi vida he escuchado cantidad de afirmaciones, y no es menor el número de veces que ésas resultaron falacias. Pero hay algunas que dependen del momento, aquellas que han sido asumidas dogmáticamente y luego son reemplazadas por comprobarse su naturaleza ajena. Sólo para después, dependiendo de la situación volver a ser tomadas como ciertas.

La gente cambia, el tiempo pasa, la vida es eterna, bla bla bla. Todo depende del enfoque que uno desee darle. ¿Saben? Nunca me he sentido totalmente con una capacidad empírica suficiente para expresarme. Siento que aún me falta demasiado, y les pido sinceras disculpas si llegase una persona que demostrase fehacientemente el punto en el que mis letras se convierten en mentira.

En 6 años uno renueva totalmente el cuerpo, a nivel celular. Entonces, se podría decir que este que soy hoy es otro, uno distinto del que fui 6 años atrás. Uno aprende de los errores; la gente crece, madura, cambia su forma de pensar, razonar y ver las cosas; uno escribe tal como piensa; como uno piensa es que uno es.

¿Cómo puede la gente seguir siendo la misma?. ¿Cómo es posible que nunca cambiemos?. Por más que uno cambie, existen parámetros básicos de la conducta; esquemas que dan la pauta para que esos cambios tomen lugar. Patrones de conducta que siguen siendo los mismos.

La gente cambia, modifica sus conductas, aprende. No obstante la gente nunca cambia, sigue siendo la misma.

¿Será verdad que es uno el que decide?


¿Realmente tenemos tal poder sobre nosotros mismos?

No estoy del todo seguro. Pero es una idea bastante romántica...

1 comentario:

Anónimo dijo...

pura inercia, por lo menos así lo siento

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