-me quiere mucho... poquito... nada... mucho... poquito...nada...-
A ver. ¿Acaso hay algo que tú sepas de mí? No me mientas. Tú piensas que soy quien todos dicen que soy. Todos me ven siendo quien me esfuerzo siempre por no ser, y que sin embargo termino siendo porque a eso le temo justamente.
-me quiere mucho...poquito...nada...mucho...poquito...nada...-
Dicen que eres tonta, pendeja e inmadura para tu edad. ¿Crees que eso me importa? ¿Crees que eso refrena mis ansias de atiborrar mi alma con conocimiento de ti?
-me quiere mucho...poquito...nada...mucho...poquito...nada...-
Dicen que ya tienes alguien a tu lado. ¿Crees que eso detendrá mi sentir hacia ti?. Puedo ser felíz sólo con esto que siento por ti. Hasta ayer era capaz de decir que me bastaba mi amor por ti para ser felíz, sin importarme la consumación o resolución de este amor. Me bastaba con verte felíz en tu diario vivir; admirarte en silencio, sin preocuparme por mi vida que en infierno se convirtió.
-me quiere mucho...poquito...nada...mucho...poquito...nada...mucho...
Pero hoy no estoy tan seguro de eso. Hoy temo que esto esté muriendo.
-...poquito...nada...mucho...poquito...nada...mucho...poquito...nada...mucho...
Ahora sólo le rezo a la vida, porque deseo creer en algo. Desearía creer, y siento que debería comenzar a creer por lo menos en mí mismo. Desearía tener una esperanza sobre este amor i por ti. Ahora sólo quiero creer que un amor puede ser capaz de cambiar el alma de una persona -y no me refiero a la del que lo siente. Desearía consumar un sueño con uan verdad. Desearía que este sentir fuese real, que este amor no mueriese, que este sentimiento se consolide i se una ala vida de ella. Pero sólo si han de resultar las cosas. Porque quisiera también saber si debo o no voltearme i seguir adelante.
Por dios, ¡cuánto le temo a su respuesta!
...poquito...nada...mucho...poquito...nada...mucho...poquito...nada...
Ahoraes un momento de desbordante incertidumbre, esperando el fin de estas dos semanas sólamente para volver a verte. ¿Pensarás en mí? Porque yo sí que pensaré mucho en tí. Mientras este sentimiento sea real. Como mis lágrimas que claman por ver esta oscuridad.
mucho...poquito...nada...........mucho.....:...
¿debo tener esperanza en este simple juego?
viernes, julio 14, 2006
lunes, julio 10, 2006
Inminente.
Todo acaba. Todo muere en algún momento, ¿cierto?. Todo cuanto uno puede llegar a creer padece lo inevitable del cuestionamiento.
Por ahora, palabras tontas, frases trilladas, aliento efusivo, miradas escondidas...tierna indiferencia. Ella, la que lapidariamente me desprecia con ternura, se desliza por mi horizonte con envidiable y despreciable fluidez. Mis palabras son tan patéticas que me ciegan a la objetividad, la realidad, la pureza, la verdad, la honestidad, las mentiras, los deberes, los demonios y nuestras promesas. Mis promesas son tan futiles como mis esfuerzos ante mis sueños. Y tú, tú eres tan hermosa como el primer día en que te vi detenidamente. Cada vez que te veo es como si te viera por primera vez.
Notable tu anatomía, tu personalidad y desplante ante mis esfuerzos por ignorarte; olvidar o silenciar este inicuo sentir se vuelve un suplicio, del recurso de supervivencia que en un principio pretendía ser. Y yo vuelvo a ser el mismo. Tú siempre eres la misma. Pero yo, siempre tan distinto a lo que el resto me pide, le rezo a los vientos por tu nombre y destino. Le pido a los silencios en gritos ahogados de ansiedad y buenaventuranzas en tu devenir, y el del que decidas te proteja y ame como sólo en mis sueños de triste y demente solitario puedo obtener, ver y dar.
En silencio te admiro, y sigo dudando sobre mi proceder. La misma pregunta que torna estúpido, y la misma mujer que me vuelve digno.
¿Te amo?
¿cómo sabré o que sientes si no me atrevo a hablarte?
...
Todo padecerá lo inevitable del cuestionamiento. Todo muere en algùn momento.
¿Cierto?
me averguenza mi patética escritura...
Todo acaba. Todo muere en algún momento, ¿cierto?. Todo cuanto uno puede llegar a creer padece lo inevitable del cuestionamiento.
Por ahora, palabras tontas, frases trilladas, aliento efusivo, miradas escondidas...tierna indiferencia. Ella, la que lapidariamente me desprecia con ternura, se desliza por mi horizonte con envidiable y despreciable fluidez. Mis palabras son tan patéticas que me ciegan a la objetividad, la realidad, la pureza, la verdad, la honestidad, las mentiras, los deberes, los demonios y nuestras promesas. Mis promesas son tan futiles como mis esfuerzos ante mis sueños. Y tú, tú eres tan hermosa como el primer día en que te vi detenidamente. Cada vez que te veo es como si te viera por primera vez.
Notable tu anatomía, tu personalidad y desplante ante mis esfuerzos por ignorarte; olvidar o silenciar este inicuo sentir se vuelve un suplicio, del recurso de supervivencia que en un principio pretendía ser. Y yo vuelvo a ser el mismo. Tú siempre eres la misma. Pero yo, siempre tan distinto a lo que el resto me pide, le rezo a los vientos por tu nombre y destino. Le pido a los silencios en gritos ahogados de ansiedad y buenaventuranzas en tu devenir, y el del que decidas te proteja y ame como sólo en mis sueños de triste y demente solitario puedo obtener, ver y dar.
En silencio te admiro, y sigo dudando sobre mi proceder. La misma pregunta que torna estúpido, y la misma mujer que me vuelve digno.
¿Te amo?
¿cómo sabré o que sientes si no me atrevo a hablarte?
...
Todo padecerá lo inevitable del cuestionamiento. Todo muere en algùn momento.
¿Cierto?
me averguenza mi patética escritura...
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