lunes, agosto 07, 2006

He comenzado a sentir algo de rabia cada vez que me doi cuenta de que te miro demasiado. Tal vez no es el mirarte, puesto que realizaresto me produce un tremendo placer...eres hermosa. Tal vez el enojo proviene de que el acto lo realizo a la distancia, y esto en demasía lo considero una extrema cobardía.

Siempre he admirado a las mujeres. Amo a las mujeres, sin ellas nadie sería lo que es. Pero a veces esta faceta mía de hallar la belleza en cada recoveco del alma, expresada a travez de la anatomía y desplante, me confunde y frustra. Quisiera comprender por qué. Quizás tengo alma de poeta -siempre he querido creer eso-. Quisiera ser capaz de vanagloriarme de aquello, pero por momentos siento que sería una carga tremenda. A veces es una carga tremenda.

Mi Amor Platónico tiene nuevo corte de cabello, y nunca la había admirado tanto, tantas veces en un día, tan seguido en hora y media. Se ve adorable. Nunca creí que pudiese verse más hermosa. Ser más hermosa. Es preciosa.

Claro está que el ser humano nunca dejará de sorprenderme. Las cosas siempre podrán ser peores, o mejores según sea el caso. Y ella siempre podrá ser más hermosa. Siempre. Hermosa. Siempre más.

-creo que la amo sin saberlo-

¿La amo?

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