domingo, julio 01, 2007

Quizás lo mejor de este año sea que soy capaz de entablar conversaciones con ella. No sólo con frases de más de 3 palabras , e intercambio de palabras por ambas partes, y una que otra sonrisa por alguna estupidez que yo halla dicho adrede...o que simplemente ella sonría por algo que ella diga. En definitiva, este año todo va mejor porque en sí soy capaz de conversar con ella y punto; y por ende me permite desarrollar mi capacidad -casi nula- de entablar relaciones interpersonales... en lo cual soy bastante inexperto.

Pero no debo llevarme todo el crédito, y asumir humildemente que no es toda responsabilidad mía. Ella, de quien he hablado por casi cuatro años; Ella, mi musa de papel; Ella, el más complejo origami; Ella, la de la dulce maraña oscura que corona su semblante, que me cautiva con cualquier peinado que tenga , y que es más bien un despeinado en algunas mañanas -claro... es que ante mis ojos, hasta su sombra le combina y le hace ver bien-. Pues, de quien hablo, posee más crédito que vuestro servidor, este escritor autodidacta, que sólo sabe tener paciencia y depresión a contadas ocasiones. Éste, el iluso Hanimal -luego explicaré ésto...quizás en mi otro Blog-, sólo sabe esperar y admirar a la distancia y por alguna extraña y generosa circunstancia desarrolló la capacidad de llegar a conocer aspectos privados de las personas con sólo observarlas. Es muy despistado, pero muy agudo en descubrir pequeños sentimientos en las personas, esos sentimientos que siempre se expresan en gestos únicos, y casi imperceptibles para el común de la gente. Porque Hanimal no es un Hommo Sapiens común y corriente -claro, pues ¿quién lo es?-. Ni si quiera él sabe cómo lo hace, simplemente las sensaciones de aquellas sutiles percepciones llegan a su cabeza, como si fueran al azar... pero cuando son miradas con detenimiento te das cuenta que incluso este azar posee un patrón específico, así aprender a conocer antes de que te conozcan a ti. A saber más de ellos que ellos de ti. Aprendes a quererlos y... en el peor de los casos aprendes a herirlos con una simple palabra que tú ya sabes los destrozaría y dejaría estupefactos pensando cómo es que supiste hallar la parte más sensible de su mellada alma.

Pero ella, sí, ella, de alguna forma hoy es capaz de acercarse temerosa, con intentos infructuosos de ocultar su incomodidad. Sus expresiones, busca ella, son sencillas, y rápidas de una forma tal y sin dar lugar a una respuesta de mi parte. Ella piensa que no lo sé, y yo sé que ella no sabe que yo sé -xD me encanta esto xD-. Y he logrado darme cuenta de que, principalmente ella al fin es capaz de acercarse a mi sin temor a la posibilidad de que yo incurra en una conversación de enorme incomodidad y pudor, y verguenza, y tristeza...amor...y dolor, por el simple hecho de ella basarse en la suposición de que yo he logrado seguir adelante con mi vida y dejarla a ella de lado. Porque, según el lenguaje de su cuerpo, ella siente algo por mí... es evidente. Mas la razón de sus evasivas fueron y son una: sólo es compasión, y el sentimiento no es tan grande como el mío, no lo suficiente como para verme como el hombre de su vida. No es una mala persona ella, sólo es inexperta -tal como muchos- en estos temas. Mis amigos llaman a esa actitud "de pendeja" -y tienen razón-. Pero díganme quién no es un pendejo en esta vida, en algún punto de su vida, en algún aspecto de su alma!.
Ella, sí, ella, ha logrado madurar ligeramente aquel aspecto de su "pendejismo", lo cual incide también en el progreso de nuestra relación interpersonal deficiente. Y todo me permite acercarme con más confianza a ella, mientras intento ocultar mi pasión que sólo una mirada provoca, que sólo una sonrisa, que sea cual seade sus poses relajadas, estando de pie,sentada...o como quiera...o como sea... Es la mujer perfecta...sería la mujer perfecta si tan sólo yo fuese el hombre perfecto para ella. Es por eso que busco a alguien más, quien está madurando aún en mi alma, con su piel morena y conversaciones interrumpidas por el otro. Sólo espero sea capaz de desplazar a ella, sobre quien he hablado por casi cuatro años, quien es mi musa de papel, el más complejo origami; la de la dulce maraña oscura que cuyo semblante corona, y que me cautiva con cualquier peinado que tenga.

Dos mujeres en el alma, y sólo una la veo día a día. ¿Por qué deseo sólo aquella que no puedo tener?